jueves, 30 de abril de 2009

Phil Hine : Magia, Caos y Retiros Místicos

Phil Hine : Magia, Caos y Retiros Místicos
De Decondicionamiento, la enciclopedia libre.
¿Qué es la Magia?

Vivimos en un mundo sujeto a extensivos sistemas de control social y personal que nos alimentan contínuamente de la mentira de que cada uno de nosotros se encuentra sólo, sin ayuda, y sin poder alguno para llevar a cabo cambios. La magia trata sobre el Cambio; el de tus circunstancias de modo que luches por vivir de acuerdo con el desarrollo de un sentido de la responsabilidad personal; que puedas realizar cambios alrededor de tí si así lo decides; que no somos ruedas dentadas impotentes en un universo con estructura de reloj. Todos los actos de liberación personal y colectiva son actos mágicos. La Magia nos lleva al regocijo y al éxtasis; al entendimiento y la intuición interior; al cambio de nosotros mismos y del mundo en que participamos. A través de la magia exploramos las posibilidades de la libertad.

La magia se describe habitualmente en términos de ser un camino, una búsqueda espiritual, un viaje de autodescubrimiento, una aventura. Cualesquiera sean los ropajes con que queramos vestirlo hay algo claro; es un medio de Cambio. Para que este cambio sea efectivo, es importante que sitúes los efectos de tu trabajo mágico en un contexto - ser capaz de darles sentido e integrarlos en una interacción dinámica con universo fluido, en movimiento.

Esto necesita un sentido (aunque tenue) concerniente a donde has estado, y hacia donde "vas". A veces estos puntos de anclaje parecerán sólidos. Otras, efímeros y débiles. Iniciación es el término que en ocasiones se utiliza para examinar este proceso de integración, e "iluminación" [como avance conceptual] es la denominación uno de sus subproductos más importantes.


La Iniciación como proceso

Parece haber cierta mala interpretación acerca de qué significa exáctamente el término "iniciación". Ocasionalmente uno se encuentra con gente que se considera "iniciada" y que parecen considerarse a sí mismos "por encima" del resto de la humanidad. Particularmente irritantes resultan los "iniciados" dedicados a dejar caer pedazos oscuros de información y se niegan a explicar nada más allá, debido a que su audiencia no consta de "iniciados". El término en sí mismo parece surgir en una ámplia variedad de contextos - la gente habla de ser "iniciado" en grupos, en un camino particular, o de iniciarse a sí mismos. Algunos sostienen que la "iniciación" sólo es válida si la persona que la proporciona es parte de una tradición genuina, otros que no importa que así sea. Las definiciones de diccionario aluden al acto de comenzar, de poner en moviento, o de entrada en algo. Una forma de explicar la iniciación es decir que es un umbral de cambio que podemos experimentar en distintas etapas de nuestras vidas, según crecemos y nos desarrollamos. La llave para la iniciación es reconocer que hemos llegado a tal punto de inflexión, y que somos conscientes de que nos encontramos en un periodo de transición entre nuestro pasado y nuestro futuro. La percepción consciente de entrar en un estado de transición quizá nos permita descartar patrones de conducta y emocionales que ya no serán válidos para las "nuevas" circunstancias, y tomar conscientemente otros nuevos.

Algo en lo que los libros sobre magia fallan habitualmente a la hora de poner el énfasis, es en considerar que la iniciación es un proceso. No sólo sucede una vez, sino que puede ocurrir muchas veces a lo largo de la vida de un individuo, y tiene picos (crisis de iniciación), depresiones (negra depresión o "noche oscura del alma") y mesetas (donde no parece que estén pasando muchas cosas). Hacerte consciente de tus propios ciclos de cambio y cómo capearlos, es una parte central de cualquier proceso de desarrollo o aproximación a la práctica mágica. Los elementos clave o etapas del proceso de iniciación han sido analizados de forma extensiva por antropólogos como Joseph Campbell. Mientras que en su mayor parte se usan para describir etapas en la iniciación chamánica, son igualmente aplicables a otras áreas de la experiencia vital.


Crisis y llamada

En las sociedades chamánicas, la primera etapa del proceso de iniciación se marca habitualmente por un periodo de crisis personales y una "llamada" para comenzar el viaje chamánico. La mayor parte de nosotros parecen encontrarse suficientemente felices dentro de las fronteras conceptuales y filosóficas de la Realidad Consensuada (el mundo de cada día). Para un individuo que comienza su viaje de iniciación, la crisis puede venir como una poderosa visión, sueños, o un profundo (y a menudo molesto) sentimiento de necesitar encontrar qué hay más allá de los límites de la vida normal. Puede venir como resultado de una fuerte experiencia espiritual, religiosa o política, o como un creciente descontento existencial con la vida. Nuestro sentido de ser un yo estable es reforzado por las "paredes" del mundo social en el que participamos -- aunque nuestro sentido de individualidad reside en las grietas de esas mismas paredes. La iniciación es el proceso que nos lleva "a través de la pared" hacia territorios inexplorados de las posibilidades que tan sólo hemos vislumbrado. Esta primera crisis es a menudo una experiencia desagradable, pues empezamos a cuestionar y a quedar insatisfechos con todo aquello en lo que antes participábamos con gusto -trabajo, relaciones, valores éticos, vida familiar; pueden resultar desbaratados cuando el individuo se halla cada vez más consumido por el deseo de "viajar".

Las llamadas internas pueden ser resistidas o anuladas conscientemente, y se da en sociedades tribales el rechazo de "la llamada" para el entrenamiento chamánico -- lo cual no es una cosa pequeña, pues puede llevar a crisis de carácter más grave. Una experiencia muy común entre la gente que siente la llamada en nuestra sociedad es una fuerte sensación de la urgencia de, o bien "iluminarse", o bien cambiar el mundo de acuerdo con emergentes puntos de vista propios. Esto puede llevar a una "adicción" a los caminos espirituales, donde la energía que antes habría sido canalizada hacia el trabajo o relaciones se dirige hacia prácticas espirituales y la inmersión en sistemas de creencias de tipo espiritual.

El individuo "recién despertado" puede ser (inintencionadamente) tan aburrido y agotador como cualquiera que se haya acercado a un sistema mesiánico de creencias, ya sea respecto a política, religión, o espiritualidad. A menudo es difícil, en esta etapa del ciclo, entender la reacción de la familia, amigos y otros que no entiendan la nueva dirección tomada o los cambios en estilo de vida. A menudo, algunos cultos religiosos bastante dudosos se aprovechan de esta etapa convenciendo a sus jóvenes conversos de que los "verdaderos amigos", etcétera, no les obstaculizarían en su nueva vida, y que cualquiera que no lo apruebe, no es un "verdadero amigo".

Hay una ámplia variedad de cultos a los que se les da bastante bien enganchar a gente jóven en periodos de transición (como independizarse por primera vez), a los que atraen hacia un sistema de creencias/valores que calma su falta de certeza sobre el mundo. Otro de los problemas experimentados a menudo por aquellos que sienten la llamada a viajar es la terrible sensación de soledad o alienación de sus semejantes -- el resultado inevitable de moverse al borde de la propia cultura. Así, la excitación ante la aventura está a menudo enfrentada a remordimientos y pérdida de estabilidad, de esa participación inconsciente con el antiguo mundo personal. Una vez has comenzado el proceso de desenredo respecto al mundo del día a día, es difícil no sentir cierta nostalgia de aquella anterior vida perdida en la que todo parecía ser claro y estable, sin ambigüedades ni falta de certeza.

Una respuesta común a la llamada chamánica es el viaje al desierto -- de alejarse de los seres cercanos y de la estabilidad de la realidad consensuada. Un proto-chamán probablemente viajará físicamente al desierto, lejos de la seguridad de la realidad tribal, y aunque esto es posible para algunos occidentales, los límites de la forma moderna en que se organiza la vida habitualmente significa que para nosotros, este vagar por los yermos se lleva a cabo en el plano de las ideas, valores y creencias, donde miramos profundamente hacia dentro y arededor de nosotros cuestionándolo todo, quizá también también con ello retirándonos de muchas formas de relación social. El aislamiento deliberado respecto a nuestros semejantes es una forma poderosa de debilitar el sentido de tener valores y creencias fijos, y los mecanismos de deprivación social se llevan a cabo en una ámplia variedad de culturas mágicas.


La náusea iniciatoria

En las culturas chamánicas, la llamada al viaje es anunciada habitualmente por una "náusea iniciatoria", que puede llegar de pronto al individuo o trepar lentamente sobre ellos como un cambio de conducta progresivo. Observadores occidentales han etiquetado este estado como una forma de "locura divina" o evidencia de psicopatología. En el pasado, antropólogos y psicólogos han etiquetado a los chamanes como esquizofrénicos, psicóticos o epilépticos. Más recientemente, entusiastas occidentales del chamanismo (y la antipsiquiatría) han dado la vuelta a este proceso de etiquetado y asegurado que gente como los esquizofrénicos, psicóticos o epilépticos, serían proto-chamanes. Las tendencias actuales en el estudio del chamanismo reconocen que la anterior posición es etnocéntrica -- que los investigadores han estado juzgando la conducta chamánica a través de standards occidentales. El comienzo de la náusea iniciatoria en las culturas tribales se reconoce como un proceso de desarrollo difícil, pero potencialmente útil. Parte del problema aquí es que la filosofía occidental ha desarrollado la idea de "consciencia ordinaria", más allá de cuyo rango todo es patológico; sea chamánico, místico, o inducido por drogas. Afortunadamente para nosotros, esta estrechez de miras va siendo socavada.

Quienes están bajo esta náusea iniciatoria a veces parecen sufrir de "extraños" accesos y conductas, pero aumenta el reconocimiento de que es un error adjudicar a estos sucesos etiquetas psiquiátricas occidentales (para poder explicarlos y olvidarse de ellos). Los chamanes tendrán que atravesar un periodo de reajuste, pero las investigaciones muestran como tienden a convertirse en las personas más sanas de sus tribus, funcionando muy bien como líderes y sanadores.

Los estados de transición que muestran características similares a la náusea iniciatoria han sido identificadas en prácticas místicas y mágicas de otras culturas, que los investigadores occidentales están empezando a estudiar, a medida que las prácticas de otras culturas ganan popularidad en el oeste.


La noche oscura del alma

San Juan de la Cruz, místico cristiano, escribió sobre esta experiencia:

"Pone los apetitos sensoriales espirituales a dormir, los amortece, y los depriva de la habilidad de encontrar placer en las cosas. Ata la imaginación, e impide que lleve a cabo cualquoer buen trabajo discursivo. Hace que la memoria cese, que el intelecto se oscurezca y sea incapaz de entender nada, y así convierte a la voluntad en árida y constreñida, y todas las facultades vacías y sin utilidad. Y sobre esto cuelga una densa y pesada nube que aflige el alma y la mantiene alejada de Dios."

Al entrar en la "Noche Oscura", el individuo es sobrepasado por una sensación de sequedad espiritual y depresión. La idea, expresada en ocasiones, de que todas las experiencias deberían ser evitadas a cambio de una vida pacífica, es una muestra de la superficialidad de una inmensa parte de nuestra forma de vida contemporánea. La Noche Oscura es un camino para llevar al alma a la quietud, de modo que una profunda transformación psíquica pueda tener lugar. En la Tradición Esotérica Occidental, esta experiencia se refleja en la carta del Tarot "La Luna", y es el bache en el desarrollo espiritual en que los beneficios tempranos de la meditación y otras disciplinas parece cesar, confrontándose con la aparición de una urgencia de abandonar tales prácticas y volver a la vida diaria normal. Este tipo de bache que debe ser superado puede discernirse en distintas áreas de la experiencia, y es experimentada a menudo por estudiantes en nuevos entornos, y por cualquiera que está llevando a cabo un nuevo proceso de aprendizaje que involucre también cambios vitales importantes.


Ego

El concepto del Ego, habiendo surgido de los cultos psicoanalíticos, y embebido firmemente en el campo de la totalidad de la experiencia, sirve para mantener la separación cuerpo-mente tan fija en nuestra experiencia. Buena parte del pensamiento "New-Age" parece estar preocupado por trascender el Ego, detrás del cual se supone que se encuentra un "Yo Superior". La ficción entre el Yo Superior/Inferior mantiene la división entre 'espiritualidad' y la experiencia del día a día. Personalmente, prefiero la idea de que cada uno somos una multiplicidad de yoes o, como indica el Tantra, una bola retorcida de Shaktis (deseos-complejos) interactuando (pero no todos a la vez) con Shiva (o Kia), la "chispa divina" de la consciencia. Un concepto útil sería, en lugar de 'superar' el Ego, moverse de una condición en la que el centro está en el Ego, a otra de exocentrismo. En el primero, el yo se sostiene rechazando todo aquello que no es, como algo separado del resto de cosas. En el segundo, el yo se renueva y modifica constantemente a través de un proceso de ajuste con lo "ajeno".


El reflejo condicionado

A medida que las investigaciones de las nuevas Ciencias del Caos comienzan a devorar los sólidos fundamentos de la realidad post-newtoniana, las disciplinas basadas en ese punto de vista sobre el mundo deberán ser revisadas. Las revoluciones en las ciencias están comenzando a ocurrir, a medida que el énfasis de la perspectiva reduccionista a una integracionista coge fuerza; igualmente, la revolución en la consciencia.

La fragmentación de la cultura occidental muestra cuan claramente opera la ley del "divide y vencerás" en todos los aspectos de nuestra experiencia. Nuestra cultura es profundamente egocéntrica -- la conducta terrestre de monos que empuñan herramientas.

El cambio de la religión a la ciencia como ethos dominante para definir la realidad desenmascaró el hecho de que los monos necesitamos una dimensión ontológica para la acción, para permanecer seguros en un mundo percibido como hostil. El espacio dejado por el declinar del poder religioso fue rapidamente ocupado por cultos de la psique: psicoanálisis, ciencia, y otros sistemas místicos y mágicos. Estos proporcionaron un cómodo sentido de la razón para las Clases Medias en evolución. La "Iluminación" fue capturada como otra fuente a través de la que demostrar superioridad sobre el resto, actitud que ha ido prevaleciendo en las últimas décadas. Una magia aceptable para la cultura de masas pierde su poder transformador, convirtiéndose en un apoyo para el status quo. Por todos los medios explora tus "mundos internos", pero no remes inconscientemente en el barco de la sociedad paralizada. La evolución se intenta sacrificar a la estabilidad; y en un mundo de orugas, una mariposa es un peligroso enemigo de la forma estática en que funcionan las cosas.