sábado, 20 de febrero de 2010

LAS DIMENSIONES DEL UNIVERSO Y EL PROBLEMA DEL TIEMPO por TANAERUM




El factor tiempo, considerado por los físicos como la cuarta dimensión, es indudablemente la medida que ordena en una línea los posibles fenómenos del plano físico. Es decir, salimos de nuestra casa en el segundo 123.890.456 a partir de un momento tomado arbitrariamente como instante 0, comimos el almuerzo ese día en el segundo 123.903.215, fuimos a pasear en el segundo 123.907.119, etc. Y no cabe duda de que esa medida es certera y precisa como parámetro objetivo, pues todos nuestros vecinos pueden comprobar, si nos han podido ver haciendo esas cosas, cada uno con su cronómetro, que para cada segundo indicado de esa sencilla escala lineal, la medida tomada por todos ellos es la misma. Así, para los materialistas, parece que nada se puede escapar a esa linealidad de la dimensión tiempo. Así se pensaba hasta Einstein en el mundo occidental, pero ya luego este concepto quedó caduco y se demostró teóricamente que si unos seres humanos viajaran en una hipotética nave espacial a velocidades altísimas por el cosmos, del orden de decenas de miles de kms. por segundo, al regresar a la Tierra comprobarían algo increíble. Para los viajeros del espacio, desplazándose a gran velocidad, el tiempo ha ido “más despacio” que para los otros seres humanos que se habían quedado en la Tierra. Así, si los viajeros hubieran estado 10 años fuera, a su vuelta a la Tierra, por nuestros calendarios “objetivos”, habrían pasado tanto años que muchos de los jóvenes familiares que habían dejado aquí ya podían haber muerto con edad avanzada. Entonces, ¿qué ha sucedido ?. ¿Qué misterio es éste?.

Ya las propias teorías físicas apuntan el hecho de que el registro del tiempo realizado por nuestros instrumentos cronométricos o, por los signos del paso del tiempo en nuestro cuerpo, no es absoluto, sino que depende ya de entrada de otras medidas propiamente físicas, como es la velocidad a la que se desplaza el cuerpo físico. Es decir, a mayor velocidad, el tiempo “camina” más despacio, hasta que a una velocidad hipotética cercana a la de la luz, el tiempo casi llegaría a pararse. En definitiva, la realidad ciertamente es más increíble que la propia ciencia-ficción. Pero para los esoteristas hay un punto que todavía la ciencia no ha tenido en cuenta y es la velocidad del pensamiento, la cual ellos conciben muchísimo mayor que la velocidad de la luz. También es conveniente meditar sobre el hecho de que la medida objetiva del tiempo lo es para lo físico, pero para la conciencia una hora objetiva puede registrarse como un segundo o como un día completo, dependiendo del estado psíquico y mental del individuo durante esa hora objetiva. Durante el sueño, por ejemplo, esa tercera parte de nuestra vida que permanecemos en el plano astral o psíquico, el tiempo está muy difuso, pues la conciencia de 8 horas de sueño puede confundirse con la de sólo una hora. En cambio, en ciertos estados de la mente muy conscientes (supraconscientes), como pueden lograrse con las técnicas de meditación, 10 minutos pueden llegar a dilatarse y hacerse tan llenos que pudieran parecer horas o, incluso, en ciertos dominios de la mente, el tiempo casi llega a detenerse.

Algo parecido pero en otro orden de cosas sucede en momentos de sufrimiento o de dolor, los cuales son en realidad para esa persona que sufre, de una “medida” muy diferente a la de otras personas que están en un estado normal. Es evidente, por tanto, que hay un tiempo físico objetivo, como también que existe una medida emocional, mental y espiritual del tiempo, la cual cada vez está más desligada del concepto de tiempo que nos resulta útil en el plano físico o material. Los constructores de las pirámides dejaron plasmada para casi una eternidad en sus obras su interpretación al respecto de éste asunto. Así, la base de la pirámide, ligada a lo material y concreto, tiene 4 lados iguales cuyos vértices pueden limitar los dos brazos de la cruz entre ellos. Ya sabemos que la cruz y también el cuadrado tienen relación con lo material, con el plano físico y con sus 4 dimensiones: 3 espaciales y una temporal. Pero según la pirámide gana en altura, piedra a piedra y esfuerzo a esfuerzo, las cuatro dimensiones tienen tendencia a acercarse hasta que, en el vértice superior o culminación de la pirámide, las cuatro dimensiones físicas (altura, anchura, profundidad y tiempo), se funden convergiendo en un solo punto. Este es solo uno de los enigmas sencillos de las pirámides.

En las pirámides americanas o en las pirámides truncadas egipcias, que tienen una pequeña área cuadrangular plana en el tope superior, se representa que para las posibilidades de la mente humana la fusión completa de las dimensiones no es posible, sino sólo un acercamiento por medio de facultades especiales. Así, en las pirámides de América el Mago se coloca en la meseta superior y allí realiza su operación con las fuerzas naturales, lógicamente mucho más cerca de la séptima dimensión o absoluto que aquellos que le acompañan y le observan desde otros puntos más abajo en la pirámide o situados ya en el suelo.

Ahora es fundamental aclarar que “adivinar” el futuro es un concepto supersticioso y no Iniciático. ¿Por qué?. Se ha dicho en el caso de la Astrología que ésta no adivina el futuro, sino que estudia científicamente ciclos. Un automóvil a doscientos kilómetros por hora no puede quedarse parado en seco en una milésima de segundo, ni siquiera estrellándose con una pared; ni tampoco puede cambiar de trayectoria haciendo un ángulo recto a esa misma velocidad como si describiera una esquina. Esto sucede también con el ser humano. Su cuerpo, su psiquis, su mente y su voluntad están sometidos a las leyes naturales, las cuales no puede saltarse. De ese modo, el futuro se conforma por dos parámetros, de los cuales uno se encuentra compuesto por los efectos de las causas generadas por nosotros en el pasado. Estos efectos ya están “en movimiento” y se han de manifestar en algún momento del llamado futuro, siempre y cuando no se hayan manifestado ya.El segundo parámetro son los sucesivos presentes o variaciones pequeñísimas (infinitesimales) que genera la voluntad humana momento a momento, pensamiento a pensamiento, de sentimiento en sentimiento y de acción en acción. De tal manera, a través de las causas conscientes que puede generar la voluntad en cada instante, los efectos de éstas pueden ser: el neutralizar aspectos desarmónicos del pasado o aumentarlos, por lo cual en este último caso el ser humano se va cerrando a sí mismo las puertas.

Pitágoras, Alto Maestro de la Antigüedad, explicaba este proceso a sus discípulos mediante su teorema (ver figura 1). La suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa, en un triángulo rectángulo.

Es decir, el llamado futuro se va conformando por dos factores:

-el primero, las causas generadas en el pasado, tanto armónicas como desarmónicas y tanto conscientes como inconscientes. Estas forman parte del pasado, pero sus efectos por ley de memoria universal se transmiten momento a momento hasta que son neutralizados (factor B).

-el segundo es el proceso de la voluntad en cada uno de los sucesivos “presentes” (factor A).

Por tanto, el trabajo momento a momento y conscientemente sobre nuestra vida va modificando gradualmente el futuro, haciendo que predomine el factor A sobre el B, hasta llegar a un triángulo equilibrado o equilátero, representación de la vía espiritual y consciente, con una armonía entre el Karma pasado (B), la voluntad presente (A) y el curso de los acontecimientos futuros.

Si predomina en el triángulo el lado A, quiere decir que la voluntad está realizando un esfuerzo excesivo, a la vez que el Karma (cadenas causa-efecto) pasado queda en un segundo plano. En el caso contrario, con un lado B mayor que el A, el ser humano está más dependiente de lo que ha hecho que de lo poco que está generando en el presente.

El equilibrio perfecto se logra con tres lados iguales, con un factor H de igual tamaño que A y B; es decir, simbolizando el hecho de que el llamado futuro puede ser modificado con cierta facilidad. Así, lo que se ha vivido, lo que se experimenta en el presente y lo que está en movimiento hacia el futuro están en sintonía armónica.

Existe aun una figura que es más perfecta, por lo que se le suele asimilar a lo divino, que es el triángulo equilátero. Podríamos decir que su perfección ya no es alcanzable por lo humano (ver en lámina 1).

Por supuesto que este es un tema a meditar, observar, experimentar e intuir. La lógica llega hasta un punto, pero es sólo la base del estudio.

Nos asombra comprobar que éste es uno de los secretos de las pirámides. Cada una de ellas posee cuatro lados que son triángulos y una base con forma cuadrada. Los cuatro triángulos nos hablan de que el mencionado principio se manifiesta en el elemento tierra, el agua, el aire y el fuego. Así se vence la cruz de la materia (cuadrado de la base) y se asciende hacia lo absoluto (vértice de la pirámide).