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jueves, 11 de febrero de 2010

ALGUNOS POEMAS RECIENTES Y UNO ANTIGUO


UNA NOCHE


Las estrellas chocan contra mis ojos
Mis ojos chocan contra la oscuridad
La oscuridad lo es todo en ausencia de estrellas

Una mano surge de entre la oscuridad
conteniendo en su puño las estrellas y mis ojos

Es en este instante preciso
Cuando el mundo calla
Y espera escuchar mi respuesta

Las nubes se retiran
Para que el eco de mi voz
No las destruya.





LEONORA CARRINGTON


A ti te gustaba robar melones, Leonora
También te gustaban las historias extrañas
A nosotros nos gustas tú
Porque estabas loca y
Era maravilloso
Cómo nos hablabas
De dilemas, derrumbes y de llevar sombrero
Del cimbreo de los pasos
Y de la culpa de ese cimbreo

Leonora
Bajabas a tientas las escaleras
Y a cada paso te enfrentabas a la oscuridad
¡Qué terror avanzar!
Pero temías mucho más quedarte quieta
Y que el presente te detuviera
En un momento eterno
En el momento exacto de un parpadeo
Eso sería como estar muerta

Tú descendías



Bajabas las escaleras
Para saber qué se escondía allí
¡Ay, chiquilla! qué mal pagado
Está el oficio de explorador

Leonora
Te amamos.





MARQUÉS DE SADE


¡Ah, Marqués de Sade!
Jugaste duro
Pero te esperaban escondidos
Nos enseñaste a lanzar pétalos de rosa
En el abismo
Pero no era eso lo que querías decirnos
Tú querías enseñarnos los agujeros negros
El infinito expandiéndose
Que no es otra cosa que nosotros mismos
Hechos de la misma materia
Como los polvos del tocador

¡Ah, querido Marqués!
Usted debía haber viajado en cohete
Y desde la estación espacial
Derramar su semen
Y azotarnos un poquito
Porque no comprendemos
No entendemos
Que el agujero del culo es mucho más
Es un truco filosófico
Es un alfiler que sujeta el mundo

Sade, Marqués
Perdiste estrepitosamente
Te comieron la tostada
Tu semilla del mal
Tu enseñanza del reverso
Tu nombre
Pasó a ser una entrada en la Enciclopedia
Muriendo sin significado.





NOTA FICTICIA DE CIRLOT A IJON TICHY


Amigo Tichy:

Si usted se identifica con las estrellas es que usted se identifica con la posibilidad reservada sólamente al elegido.
Si fuéramos arrogantes diríamos con Mitra que somos la estrella que camina entre ellos y brilla desde lo hondo mientras nos colgamos los siete collares planetarios. Pero usted se conforma con una piedrecilla o cualquier otra insignificancia como prueba de que estuvo allí, de que todos estuvimos allí, aunque siempre permanezcamos. Usted es como otro Baron de Münchhausen al que necesitamos creer, por que ¿Qué sería del mundo sin los viajeros y los fabuladores? Sin duda un mundo lleno de bestias incapaces de comer flores.

Usted sabe también que la estrella llameante es el símbolo del centro, de la fuerza del universo. Aquí y allá, en todos lados, y a veces en ninguno. Como las estrellas que desaparecen durante el día (puedo escuchar aquí las risotadas de la audiencia ante tamaña mentira).
Pero bueno, usted tampoco ignora que el universo es en tanto que nosotros somos, aunque se haga líos con sus yoes del martes, del lunes o del jueves próximo. Usted sabe que al final conseguirá arreglar el timón. Y si no lo consigue tampoco pasa nada, la paradoja espacio-temporal lo salvará.

Querido amigo Tichy, yo creo en sus piedrecillas.





TU DOMINIO ESTÁ EN TODAS PARTES


Tu dominio está en todas partes
Tu palacio está construido en el umbral de la puerta
pero si lloras se cerrará ante tus narices
Tus lágrimas no conmueven al constructor
sólo tus puñales

Pero debes comprender bien
qué cosa es un puñal
Nunca es aquello que tú crees

Ahora bien, tú nunca crees en nada
ni en puñales
ni en lágrimas
ni en constructores
ni en umbrales de puertas

Por eso nunca tendrás un palacio
Por eso nunca estarás en todas partes.





CORRESPONDENCIAS


Si las estrellas titilan
es que algún dios anda con pleitos

Si algún dios pleitea
es que algún árbol ha sido abatido por el rayo

Si los rayos abaten árboles
es que alguna mano se ha cerrado

Y es que las manos cerradas
abaten rayos
y pleitean con dioses
rayean árboles y diosean abatimientos

Pero a ti nada de eso te importa
A ti lo que te gusta es la noche cerrada
alumbrada por una sóla estrella
y gritarle al rayo
y decirle a los dioses
que tú eras un árbol.





CORRESPONDENCIAS II


Cuando parpadeas alguien muere al otro lado del teléfono
Cuando hablas tu lengua provoca maremotos
Cuando mueves tus brazos el viento se detiene
y cuando respiras tu pecho destruye una montaña

Cuando tu vientre se sobrecoge alguien cree en creer
Cuando tus caderas se contonean algún artista deja de creer
Cuando tu espalda se arquea lo continuo cae en su propia trampa
y cuando tus piernas caminan lo discontinuo se precipita en su propia pereza

los artistas parpadean al otro lado de la pereza
los maremotos son trampas para el viento
y el viento se precipita en las montañas.





EL FIN DEL MUNDO


La piel es el envoltorio de una tumba
Decías
Y te dejabas caer contra la pared

Nunca lo hacías para descansar
Sino para atrapar tu sombra

Fuera caía la lluvia
Y a ti te gustaba sentir la melancolía
Y decir aquellas cosas tan duras

Tu suerte se agitaba en la noche
Y preguntabas
Cómo se puede amar lo que no vive
Y corrías a atrapar la sombra
Y corrías a la ventana
A ver llover

Decías que mentirías para salvar el mundo
Y que morirías en el mundo
Al que no podías mentir

Soñabas con caminar sin miedo
Sin vergüenza
Sin dobles que nos miren de frente
Sin tener que decir aquellas cosas
Tan duras

El trueno y la noche brillaban
Cuando escuchaban tu voz
Y todo caía destrozado

Sin embargo la sombra seguía en pie
Y todo volvía a empezar

Una lámpara de angustia
La noche ahogada
Y el vuelo en la bruma
Tomar temblando unos senos de estatua
Y quedarse clavado en el silencio
Con la lluvia fuera
Y los charcos de melancolía dentro

Con nuestras vidas prendidas en alfileres
Con los ángeles llorando por unas caricias
Con nuestras sombras en la pared.

viernes, 11 de julio de 2008

STAND BY: EL INSTANTE CONGELADO POR CARLOS MARCO



STAND BY

(El Instante Congelado)





DE: EL MUNDO FANTASMA:





LA BESTIA


Desde la ventana de su habitación miraba la Luna llena que brillaba amarilla en la tarde de otoño. Después su entendimiento se negó a creerlo: tras los montes que custodiaban la Luna surgió la monstruosa y gigantesca figura fabulosa, que de un estratosférico salto la atrapó, devorando al satélite y entregándonos noches eternas y oscuras.





EL DIABLO BURLADO


El juego consistía en lo siguiente: uno de los muchachos salía de la casa y corría hasta el descampado donde debía permanecer solo y en silencio durante un cierto tiempo. El necesario para que el Diablo
reparase en su presencia. Entonces se abría una hendidura en la tierra y la corte infernal entera se lanzaba tras el desgraciado chico para atraparle y condenar su alma. Era entonces cuando funcionaba el truco: aprovechando la confusión el resto de muchachos se avalanzaba a través de la brecha en el suelo y con mucha decisión y caradura robaban las golosinas del Infierno.




VARIAS INSTANTÁNEAS DEL TIEMPO SOLAPADO


I


Él le pide un abrazo y ella se lo da, pero ya no es como antes. Entonces se despiden fríamante, de cualquier manera. Ella se gira y él se gira y toman caminos diferentes para no verse jamás. Él se para y
vuelve a girarse para ver como ella se adentra en la distancia. Está viendo cómo se construye el pasado, como se aleja aquello que fue presente.



II


A la joven no le gustaba viajar. Le producía vértigo. El vértigo que sufría al confrontar el pasado, el presente y el futuro. El futuro que observaba a través del parabrisas cuando miraba hacia delante; el pasado que iba quedando rebasado cuando observaba la carretera tras ella y el presente que se solapaba en el interior del coche, confrontándose continuamente con futuro y pasado en una maquinaria infinita. Aquello era demasiado para ella.



III


La gente en la estación no podía evitar girarse, pues los gritos del joven eran escandalosos para
aquella hora del día. "!No puedo cambiar lo que está hecho!" decía; mientras corría alocadamente por el andén, para no perder el tren que comenzaba a partir.



IV


Él no era capaz de hacerlo. Sin embargo fue capaz de inventar una máquina que lo hiciera por él. A partir de aquel día todos le trataron con respeto, pero él a sí mismo no se lo tenía. En el día de la celebración los más íntimos pudieron verle llorar por los cuartos.



V


Obtiene un extraño placer de ello: escribe cosas en el jardín mientras ella languidece en la habitación.



VI


Descorrió las cortinas y lo vió ante ella: el mar embravecido enviaba sus olas a romper contra el hogar. Pero sin embargo la mujer no se asustó: abrió las ventanas y las aguas de detuvieron.



VII


Abrí los ojos y la primera luz del día fue una presencia delicada: los rayos solares se enredaban jugando en las cristaleras de la balconada; flotaban las cortinas, brillantes y aureoladas, llevadas por una brisa
de oro. Y más allá el jardín que comenzaba a ser bosque...

De repente pensé que aquel sería el peor día de mi vida.




EL INMORTAL


Marchó en pos de la ciudad de los inmortales y todo fue dejado atrás. Tras indecibles tribulaciones, enigmas y peligros llegó al final del mundo, y entonces cayó en un sueño tal del que no despertó sino en la vigilia de un sueño aun mayor. Ante él se erguía la extraña ciudad de imponentes murallas negras y carente de cualquier puerta o entrada que los sentidos humanos pudieran reconocer.

La ciudad parecía poseer una cualidad, una textura, traslúcida; como si estuviera construida del material del subcosciente revelado.
Su mente no fue capaz, o no quiso retener en la memoria más detalles de aquel lugar. No supo muy bien como interpretar aquel encuentro con la mítica ciudad; poca maravilla resultó de aquella aventura, y ningún encuentro con inmortales le fue revelado.

¡Qué equivocado estaba! Al regresar a su patria no encontró nada de lo que solía. No encontró sino ruinas por doquier y extrañas máquinas voladoras.





EL DUEÑO DEL MUNDO


Podía conseguir todo aquello que se propusiera. Tenía la facultad de hacer que todos se plegaran a sus deseos, gracias a un truco de su pensamiento que jamás reveló. Sin embargo vivía solo y casi en la indigencia, no necesitaba nada más. La posibilidad verdadera le colmaba.





LA ARQUITECTURA OCULTA


La apariencia de la ciudad había cambiado muchas veces, y aun habría de hacerlo muchas más. Nuevos parques habían ocultado las antiguas ciénagas, y las amplias avenidas habían sido construidas sobre las necrópolis de antaño. Plazas sobre plazas más viejas y sobre aquellas, edificios que habrían de dar paso a otros edificios de más reciente construcción.

Más la verdera ciudad permanecía oculta bajo capas de memoria del subconsciente colectivo. Podría decirse: "pisamos calles nuevas pero es como si camináramos por los recuerdos".





PUERTAS QUE NUNCA SE VOLVIERON A CERRAR


I


Abrió la puerta para descubrir tras ella una puerta un poco más grande, y tras ella halló otra puerta un poco más. La abrió y descubrió otra más grande aun y luego otra y otra más, y después una nueva, enorme para sus fuerzas. Pero no se rindió y tras abrirla, abrió otras más. Y aun hoy, después de tantísimas puertas abiertas y dejadas atrás, continua con su hacer. Desde luego ha olvidado el motivo que le llevó a abrir aquella primera puerta, más su voluntad es tal.





II


Empleaba todas sus fuerzas para tratar de abrir la puerta, mas sus esfuerzos eran en vano. Empujaba, pateaba la puerta; deseaba derribarla, pero ésta no se movía. No conseguía su objetivo. Parecía soldada a las mismísimas entrañas de la tierra. Y él, condenado a no ver qué maravillas le aguadaban fuera.

Necesitaba ver qué había al otro lado. No entendía por qué le resultaba imposible una cosa aparentemente tan sencilla.
De repente, un clic, un chasquido. La puerta se abre, pero no lo hace hacia fuera. ¡Ya estaba en el otro lado, y siempre lo había estado!.





EL CONOCIMIENTO IMPOSIBLE


Siempre decía: "conozco como soy". Pero era una mentira miserable. Murió ahogado en el río de Heráclito, siempre en continuo movimiento.





LAS MÁSCARAS TERRIBLES


En aquel baile de disfraces todos llevaban varias máscaras más bajo la máscara principal. Pero daba igual, ninguna de aquellas máscaras podía ocultar sus verdaderas intenciones: la desesperada búsqueda de una identidad que siempre les era arrebatada por una ilusión aun mayor.





MAPA DE LA ANGUSTIA


Cuando compré el mapa suspiré aliviado: -Al fin me libraré de todos mis pesares. - Pensé.
-Cuando llegue al lugar señalado no habrá más dolor. - Me congratulé. -En este mapa está indicado el sitio dónde abandonaré mi amargura. -Me dije.
Mas no adiviné cuan equivocado estaba. Por error había adquirido el terrible mapa de la angustia, y ya no habría salvación para mí.





¿QUE HACER?


Nunca podía alcanzar la otra orilla. Pues cuando desembarcaba en el país enfrente del río, los habitantes de ese lado le recordaban que, ahora, la otra orilla era aquella.
Así pasó mucho tiempo, en un disparatado y desasosegante ir y venir, hasta que decidió quedarse a vivir en ningún sitio, es decir: en el centro del río.





JUEGO DE MANOS


Abrió la mano, y en su palma pudo verse el minúsculo agujero negro que obligaba al Universo a replegarse sobre sí mismo, concentrándose en un único punto y siendo tragado por ese mismo agujero.

Mas una vez desaparecido el Universo muchos otros aparecieron en una delirante geometría sin fin, así que el Mago decidió cerrar su mano y dar por terminado aquel asunto.





AQUEL QUE VE A SU DOBLE DE FRENTE DEBE MORIR


En el Londres de 1989 un joven español huye enloquecido de lo que parece ser una sombra humana. Visto desde la cercanía la sombra se revela como un doble perfecto del joven español. Unos cuantos espectadores se lanzan a perseguir al perseguidor. Pronto se percatan de que a su vez están siendo perseguidos por nuevas sombras, dobles perfectos de sí mismos.

Es tarde para darse cuenta de que ya están muertos.





LA GUERRA QUE NO CESA


En aquella guerra ya habían muerto dos generaciones enteras de hombres, y ahora llegaba el turno de los nietos de aquellos primeros soldados. Nadie dudaba de que también morirían y a nadie parecía importarle. Después vendrían los hijos de estos y luego otros más acudirían a morir en esta guerra.
Ya nadie recordaba los mótivos, el por qué de levantarse en armas o el nombre del enemigo. Lo único importante era perpetuar esa manera de vivir. Si hacía falta le declararían la guerra a la muerte misma.





EL ANARQUISTA


No podía creerlo ¿Cómo era posible aquella maravilla? ¿Así, tan sencillo podía resultar todo. Y delante de sus propios ojos? ¿Cómo era posible que jamás hubiera reparado en ello?.

Su dedo temblaba de emoción; su cuerpo también. Todo su ser temblaba. En la pantalla del ordenador de podía leer la opción: "¿Apagar el sistema?".





EXTRAÑOS CUIDADOS


Cada mañana al amanecer se levantaba antes que ella. Con cuidado abría el pequeño cajón de la mesita de noche y tomaba un minúsculo frasco entre sus manos. Apartaba entonces el edredón y sutilmente se deslizaba hasta el suelo. Como un ladrón gateaba hacia su mujer en el otro lado del lecho; contenía el aliento y delicadamente recogía en el frasquito las cálidas lágrimas que resbalaban del rostro de su esposa.

Más tarde bajaba al jardín y con aquellas lágrimas regaba los hermosos rosales que a ella le gustaba disfrutar.




CONFIANZA EN LA PALABRA


En aquel cuarto de baño estaba sucediendo el peor episodio de su vida: ell hombre le había esposado y le encañonaba con una pistola. Comprendía que su vida había llegado al final y balbuceó: -¿Vas a matarme?.
-No, no voy a matarte. -Contestó su agresor. Y acto seguido comonzó a golpearle con la pistola en la cara y en la cabeza, provocándole abundante sangre y un terrible dolor.

Mas aquellos golpes, para él, no eran sino el ruido de la vida; aun podía oír y sentir. No le importaba el dolor, pues era una muestra de que aun vivía y, la confirmación de la palabra dada.

Recibe la paliza de un cierto buen grado.




ANUNCIO MÁGICO


En el escaparate de aquella tienda podía leerse: "RESTOS DE INVIERNO EN EL INTERIOR". Al salir, los clientes tiritaban, hacían rechinar sus dientes y trataban de entrar en calor.




UN ARTISTA GENIAL


Se cree un gran artista: cada noche baja al sótano y revela sus fotografías. Siempre de mujeres. Toma las pinzas, toma el líquido, toma una cubeta, dos, tres y cuelga la foto en la cuerda de tender.

Después descubre que no es tan gran artista como cree, pues todas sus modelos aparecen horribles; ojos desorbitados, muecas terribles y evidentes signos de muerte por asfixia.




EL PEOR CUMPLEAÑOS DE TODOS


En la fotografía de la sección de sucesos se podía ver bien a las claras, aunque parecía que nadie se hubiese dad cuenta: el cuerpo sin vida del joven aun tocado con el gorrito de fiesta de cumpleaños. En su mano izquierda aferrado el teléfono, pegado a la oreja; en la diestra un vaso con ginebra. A sus pies una agenda con números, en su mayoría tachados. Sobre la mesa, derramada, una ensaladera con ponche, globitos y una bandeja con sandwiches que comenzaban a estar rancios.




DEJA VÚ


Un detalle de una casa es, muchas veces, más interesante que la casa en sí. Ahora lo había comprendido, aunque quizá fuera ya demasiado tarde. Se recordaba a sí mismo como un niño, corriendo a refugiarse siempre en el mismo rincón.




EL AMOR HUIDO


Le encantaba la forma en que ella apoyaba los codos sobre la mesa y se llevaba las manos a la nuca. De esa manos retiraba el cabello de la cara y él podía contemplar nítidamente aquel rostro que tanto amaba. La mujer inclinaba ligeramente la cabeza y a él, aquel gesto, le parecía el gesto más bello del mundo en una visión ideal.

Pero tan sólo era una ilusión pasajera: no pasaban más de unos escasos segundos hasta que ella abría la boca y de ella salían sapos y culebras. Palabras de reproche sin cesar.




FOTOGRAFÍA MÁGICA


Ya que el bote, a punto de naufragar, se movía directamente hacía la cámara, el movimiento pudo ser congelado a I/250.
Cinco personas salvaron la vida gracias a ello.




TRINO DEL DIABLO (DE LA ENCICLOPEDIA DEL MUNDO DE LO OCULTO)


Tartini vivió amargado y con el alma entregada.

Mientras dormía soñó con la música más delicada que nunca jamás hubiera escuchado. En el sueño oyó el solo de violín más maravillosamente interpretado por manos algunas. Despertó ansioso, confuso y deseoso; buscando su propio violín. Pero la vigilia no podía satisfacerle, y aunque de su instrumento arrancó las mejores notas, intentanto expresar lo que había escuchado, su mejor talento moría vergonzosamente ante la interpretación del diablo.




ENVIADO POR EL SUEÑO



Estaba dentro de lo posible que aquello sucediera. Había soñado demasiadas veces con ello...Entonces el avión apareció en el cielo, cayendo en picado; oscureciendo la tarde; creciendo ante sus ojos y rugiendo cada vez más cerca; peinando las azoteas de los edificios del barrio; imparable en su caída hacia el joven. Podría decirse que guiado por una consciencia. Un plateado enviado del sueño que amenazaba muerte y destrucción. Nadie podría salvar al muchacho, excepto él mismo y su deseo de detener al asesino alado.

Quedó colgado en el vacío.





¡ALELUYA!



El polvo lo había cubierto todo hacía tiempo. Había cubierto las botellas, había cubierto las copas vacías y había cubierto el mostrador del bar. Y a pesar de que los últimos clientes se habían marchado tiempo atrás, ellos continuaban allí; detenidos en el mismo gesto, esperando no sabían qué. El elegante camarero tras la barra esperando lo suyo con una mueca severa, y el empecinado cliente viendo como el polvo caía su copa de brandy. No se habían dirigido la palabra desde 1.980.





LA CANTANTE BORRACHA CAYÓ BAJO



El momento mejor del día llegaba cuando el señorito le llamaba. La vieja dama de la canción se arrastraba hasta el piano, vistiendo el delantal y la cofia; la botella de anís en la mano. sonaban las notas y ella cantaba con su voz almidonada canciones de gallinero y palomar. Los invitados se reían, pero ella, ante su audiencia, no dejaba de repetirse: "Ego sum lux mundi". "Yo soy la luz del mundo".





FOTOGRAFÍA



Nadie sabía a qué se dedicaba aquella persona singular. Toda su actividad parecía consistir en hacerse fotografiar con todo aquel que consintiera en ello. Pasaba horas enteras inquiriendo a los vecinos y transeuntes para que posaran junto a él, y cuando alguien consentía el hombre les saludaba cortésmente sacándose la chistera e inclinando la cabeza. Esto parecía hacerle feliz ya que algo parecido a una sonrisa se adivinaba bajo su enorme bigote pasado de moda.

Mas al revelar las fotografías, en su rostro podía intuirse una mueca de romper a llorar. Quien quisiera podía encontrarle siempre en el mismo lugar: en el cruce de dos calles, un sitio que había perdido el color y se había convertido en un rincón en blanco y negro.




TELEPATÍA (DE LA ENCICLOPEDIA DEL MUNDO DE LO OCULTO)


En salas separadas, una de las gemelas se concentraba en una imagen, y su hermana -en la otra sala- intentaba reproducirla.

Partiendo de los trabajos de Murray -con su teoría de que los lazos de parentesco favorecen la comunicación telepática- Rhine supuso, acertadamente, que la máxima capacidad de transmisión se daría entre hermanos gemelos. Y así fue en este caso, trágicamente: debido a la asombrosa compenetración existente entre ambas hermanas fue puesto al descubierto un secreto, larga y vergonzosamente, guardado por una de ellas.

Su deseo le había jugado una mala pasada y las hermanas no lo fueron ya más; jurándose odio mortal.




LA BURLA DEL ORÁCULO (DE LA ENCICLOPEDIA DEL MUNDO DE LO OCULTO)


-El presidente prepara un viaje al sur. Hágale saber que ese desplazamiento le resultara fatal.

El Gabinete Especial de Crisis reunido estudió las palabras de la vidente. Y tomada una decisión, se ordenó que todos los atlas y colecciones de mapas fueran vueltas del revés.





ESTE AMOR NO TIENE FIN


Continuaban abrazados, como antaño. Continuaban abrazados como cuando hacían el amor en los bancos del acantilado. Mientras las estrellas fugaces les observaban; mientras llegaba el alba y su amor les mantenía calientes ante el frío de la mañana.
La única diferencia es que ahora se apoyaban ante una lápida donde podían leerse sus nombres escritos con faltas de ortografía.

sábado, 21 de junio de 2008

ALGUNOS POEMAS DE A BORDO (1995-2000) POR CARLOS MARCO



Algunos Poemas de A Bordo (1995-2000)

La Alquimia De Dios


La simplicidad de aquella casa
Nos dejó en el lugar del relámpago
¡La química del vacío!

Su esplendor consistía
En el violento punto cero
Donde se crean las cosas

Un hilo de hielo formó un ovillo
A través de la escena
Y nos engulló.






















Las Ilusiones


La burla, la demencia
Tengo la clarividencia perforada
¡Vienen ¡ ¡están aquí!
La columna y el magma de un pensamiento
Encerrado en esta fosa de plomo
Como mi sangre de mercurio:


"anteayer soñé con mi suicidio
entonces estoy ya condenado
(por la mirada y el pensamiento)
no sé sí muerto o ciego
¡Blam! La desnudez

Esta mañana de somnolencia desperté mirando un punto
Se tornó espectro y con él mi hogar ¡Me devoró!

¡Blam! Abiertas las arterias
Y corriendo los fantasmas

Un gong terráqueo que tiene todos los rostros
Desencadena una sinfonía
Donde nuestros pensamientos son triángulos de fuego
Y el vinagre de estos nervios
Deshace las ilusiones en una pócima de ausencia

¡Démonos unos puntos suspensivos!
¡Démonos una prolongada morada en la barba de la ballena!










¡Enteraos bien!
Pues ya estamos cerca de la estupidez
Por nuestro abandono y por nuestro ojo.

































Solicito la canción bravucona
Que tan bien conocéis
Ruego el rugido de alegría
Cuando dancemos en el mundo
En el palacio descarnado
En sus luces frías
Y el fondo de la noche nos recuerde algún crimen

La canción nos llevará hacia el alba
Arrastrando tras de sí
El pellejo ensangrentado
Del mapa del abandono o la muerte.























El Horizonte


En el borde
Del mundo

Las grietas
De las habitaciones
Nos
Tragarán.


























En su seno
Que acaricia acuclillada
Se dibuja
Un rostro
Con la mentira
De la infancia.
































La infancia
Me llama
Cuando la noche se vuelve profunda

Aparecen los campos de juego
Con su apariencia sagrada

El sabor a barro
Y un cielo siempre ahí arriba

Recorro esos lugares
Como quien
Ha reencontrado
Algo poderoso

Pero no hay
Que hablar más de ello
La noche
No volverá a ser la misma.



















No he hablado nunca
A través del día claro
De aquello que he conocido
Como un grito

La escarcha de una risa
Que era la mía
Pero que sonaba
Desde habitaciones oscuras

De aquel vientre
Que crecía por fuera
De la vida

La enfermedad
Y la estrella horrenda
En mitad de la cabeza.




















Adiós ¿Qué queda?

El sudor de mi presencia
En la noche enferma

Es la mañana
Y queda el vacío
Y la cabeza derrotada
El aliento abatido
Y fuera
El rocío brillante
Que no brilla
Para mí
Y el resto de la noche
Que se cuela
En la escena
Con la leche rancia
De la última decepción.





















Hice del sol un pensamiento
Se metía en mi huella
Y mi huella
Se metía en el sol.































Todo Está En Paz Para Nosotros



Nuestras tumbas están calientes
Llenas de sol

No hemos llorada una sola lágrima
No hemos gritado una sola blasfemia
Con solo el contacto de una mano
Nos hemos querido salvar

Oh hermanos
Hemos reído la dicha
Como si no existiera el espanto
Hemos amado algunos senos
Como si no existieran leyes

Ha latido nuestro corazón
Con la estrella
Hemos comido la tierra
Para tener una cabeza.














Canción Matutina



El campo recibe
El saludo del sol
Las tumbas se abren
Y las bestias de tienden
A morir o a dormir

Algunos lloran pero
Otros ríen

Mientras
Cavamos agujeros
Calentados
Por el sol

El sol bueno
El sol de tragedia
El sol de guerra y de derrota.


















Palacios florecerán
De entre
Los muslos de la inmensidad

Carcajadas surgirán
En las tribunas celestes

Por trabajo de enfermo
Por un vicio inconfesable

Y tú llorarás

Riendo un conocimiento mezquino.






















Dice El Lobo




La palabra del hombre
No sirve
No sirve para el hombre
Relámpago de vacío

No sirve para la especie
Cualquier palabra
Entre dos
Está condenada al abismo

Los lobos aúllan en el bosque:
Un mensaje recogido
Por doquier.



















Oración Científica



Universo ordenado
En la miseria
De un límite
Será condenado

Caos del Universo
Tomar todo
Lo miserable
El reverso.























Oración Por Los Ausentes



La piel es el envoltorio
De una tumba
Los ataúdes en la cabeza

Cómo se puede amar lo que no vive
Y cómo saber que no se vive

La piel es el envoltorio
De cosas que van.


























Miento
Para salvar el mundo
Muero
En el mundo
Al que no quiero
Mentir.
































El pensamiento
De un pensamiento
No colmaba
Mi alegría

La palabra
Moría
Sin significado.






























¿Pero qué ocurre con la pereza
que me invalida
me vuelve del revés
y me emporca el alma
esa terrible comezón
donde me revuelvo como un insecto
esa pereza como una rueda de moler
donde solo
Pongo un cuerpo reducido?

Yo preveo un largo y frío invierno.



























Me recuerdo a mí mismo
Como un niño
Comiendo la hierba
Y blandiendo un cetro invisible
Pero enorme

Allí donde llegaba
El mundo
Me mostraba su incandescencia

Todo se correspondía
Entre mi cuerpo y la vida
Pocas palabras
Dejaban de ser poderosas
Por mí pronunciadas.























Una sola vez basta
Pero el vicio
De volver a encontrarlo
Puede más
Que el remordimiento.


































Nadie es olvidado
En esta tierra

Cuando se encienden
Las estrellas
Escuchen
-Sí quieren-
Las cornetas.


























Sin Marcha Atrás



Si se pudiera hablar claro
Y decir lo que cada uno piensa
En cada momento
No vendría más que a aumentar
El dolor
Y dejar desolado el palacio
La caverna
El lugar donde nuestra esencia
( o como quiera que se llame)
Finge para no ser derrotada.

























Tú y yo somos fantasmas
Volamos
Sin ninguna tragedia
De día en día
Y cuando mentimos
Entregamos nuestra realidad
A quien escucha
Nuestra mentira.































Cada hombre tiene su propia herramienta
Con la que golpea cráneos y piedras
Cuerpos y fantasmas
En los bosques
En las tumbas
En los parques de atracciones
Cráneos y piedras
Bocas, sexos
Brazos, nervios
En los templos
En los salones de belleza
En los desiertos
Cuando encuentra el nacimiento de un río
Y cuando encuentra a un cisne muerto
Golpea su herramienta
Sobre todo
En todo
Con otros hombres que tienen su propia herramienta
Y hacen de ella
Su símbolo único y sagrado
Su propia respuesta
Y una respuesta más allá de él mismo.












Adiós



El solitario tira del mundo
Con su rebuzno de asno
Tira del mundo
Con el nudo en la garganta
Diciendo adiós
A las piedras, a las mujeres
A los desiertos y a los bosques
A los cursos de agua
A las avenidas concurridas
Al hogar y al lenguaje
A las yeguas, a la hierba
Al sol
Diciendo adiós
Diciendo adiós
Tira del mundo
Con el culo sucio
Y la cara afeitada
Con sus muñones
Llora cuando suenan las canciones
Y llora cuando hace
Esto o lo otro
Tira del mundo
Y hace esto o lo otro
Llora y rebuzna
Ríe como la muerte
Ríe como una piedra
Ríe como un pescado.









El vientre en casa
La cabeza sobre las montañas
Y la polla entre las piernas

La piel sobre la mesita de noche
La sangre derramada en el orinal.
































Una luz en la mesita de noche
Se enciende
Y todo
Parece irremediable.


































No es mala la soledad
Si se tiene un hilo de Ariadna
Pero no olvidar:
Teseo no la amaba
De verdad.

































Dionisos tomó a Ariadna
Por la fuerza del dios
Teseo buscó algo
Mejor que hacer
La dejó dormida
Y se marchó

Dormid, dormid
Y se os aparecerá
Un dios

El corazón es falso
El hombre está solo
El mundo es irremediable
Y los pasos se pierden
En una
Estúpida fiebre.





















Me gusta decir el nombre de las personas
Decir el nombre de las personas.

































Ángulo De Visión



Pequeñas personas vistas por otras personas
Pequeñas personas creadas por otras personas

El mundo es un pensamiento
Engordado por más pensamientos
Móviles
Densos
Dentro fuera, dentro fuera
Todo lo que se vive
Bien podría no vivirse
Y no pasaría nada

Pequeñas personas aquí y allá
Alrededor de uno
Y uno alrededor
Y uno es un ángulo de visión
Para el que un gesto
Da forma a un pensamiento
Y ese pensamiento
Se fortalece
Volviéndonos débiles

Riéndonos con una risa
Que jamás vemos
Riéndonos con una risa
Que deja ver nuestras almas.









Cómo explicar todo aquello
Que vive
En un movimiento perpetuo
Girando
Brincando
Escorando
Ahora así
Ahora de otra manera
Siempre con un algo
Para más adelante
O quizá
Ya fue ayer
Cuando debió de ser
Y
Las cosas
Que zumban con el movimiento
Tiempo
Tiempo
Tiempo
Solo un camino
Y
Una sola palabra
Para librar el asalto.















Una cosa que se queda
Que se queda y que se pierde
Y no encuentro la palabra

Ya sé que existen
Más cosas
Más allá de los silencios

Cómo podría pedir perdón
Por todo aquello que está
Más allá de mí mismo
Y en lo que tú confiaste.


























Duerme y sueña
Cánsate hasta donde ya
No haya más allá
Toma las monedas
Y canta una canción

Pero en voz baja

Las cosas son flojas
Y nosotros nos debilitamos
Creyendo haberlo intentado.



























La verdad no procura el deseo
El deseo
Es algo que no tiene una pregunta
Ni una piel
Ni una tierra.






























Marchar



Adiós, adiós
Cuando das la espalda
Un abismo se abre
Tras de ti.




























Dolor


Quisiera poder decir
Que siento dolor
-DOLOR de verdad-
Cuando las cosas salen mal.
































Nada tiene
Una verdadera apariencia única
Ni una sola verdad
Ni una sola noche
Con una sola luz
Ni un solo día
Con una sola misericordia
Nada tiene una verdadera regla
Ni un solo nombre
Ni una sola palabra
Ni una única soledad
Ni una sola mirada
Nada tiene que saber durar

Sentados en los bosques
Unas personas nos ven pasar.






















La palabra no sirve para nada
Y el pensamiento es un chorro de sangre
La carne está colgada entre el hielo
Y todo lo que se produce entre nosotros
Permanece encerrado en la tripa
El mundo grita su verdad
Insensatamente
Y yo digo que no sirve para nada
Como la palabra
Y todos los inventos del alma
Bálsamos
Para heridas que no son heridas
Ni son nada
Más que un montón de cuentos
Que nos gusta procurarnos.























Algunas veces
Las personas parecen calaveras de sí mismos
Porque se cansan mucho
Toman muchas drogas
Duermen poco
O sufren demasiado
Cuelgan de sus hombros
Unos esqueletos que no les pertenecen
En esos momentos
Y las cabezas son marmitas
Donde se cuecen cebollas
Y van de un lado para otro
Siempre en reducidos espacios
Y una ventana
Es más o menos
Donde empieza la distancia
Con el resto de las cosas.





















Las calaveras se llevaron el pensamiento
Y los pellejos
Se llevaron el resto

Cuando se encendía la pequeña luz
Uno podía creer
Que habitaba en China
Pero solo su propia incredulidad le rodeaba

Como muestra de que aún se vivía
La polla hinchada
Y poco más.























Maravillas Del Mundo


Vuestra comida está ahí
Sobre la mesa
Como vuestro vino y vuestras voces y palabras
Y vuestros gestos y acciones

Y habéis olvidado
Porqué pusisteis todo eso allí

Quizá porque sí
Quizá porque es mejor permanecer cerca
Que marcharse
Quizá porque permanecer
Es la mejor manera de estar muerto
Y ya sabemos lo que dicen algunos orientales

Vuestra ceremonia no tiene fondo
Ni forma
Ni os pertenece
Nada nos pertenece
Porque ya no prestamos atención.

POEMAS DE "EL HILO DE VOZ" (1990-1997) POR CARLOS MARCO



Poemas de El Hilo De Voz (1990-1997)

Canción Del Adiós




El sol se ríe
El sol se ríe
Adiós, adiós
La tierra partía
Con los brazos cruzados
Miraba como la tierra partía.
































Canción Del Buscador



Busco un tiempo
En el que mi tiempo
Se mezclaría
Con la tierra fría
Con las briznas de hierba

¿qué más decir?

La tentativa
El sudario
El brillo de cuanto
Se torna inaprehensible

Busco un tiempo
Busco un tiempo
Tengo la estrella
Carezco de tierra.





















Canción De Los Marchadores Esperanzados



Una canción
Compartían los hombres
Los lobos aullaban
Y las mujeres sangraban

Todos juntos marchaban
Hacia el sol
Hacia el sol marchaban
Y reían

Muertos de risa
Se contaban sus deseos
Muertos de angustia
Se contaban sus esperanzas
Muertos de ansias
Se contaban, se contaban.


















Canción De Los Dientes Perdidos




Los años que no hemos vivido
Los dientes que hemos perdido
Los pensamientos
Que han hecho esta conciencia
La desdicha muchas veces interpretada

La codicia y la burla
De algo demasiado falso o venerado
La pérdida y la vergüenza
La penumbra de aquello
Que fue dicho demasiado
Y jamás se haría


Un tiempo intermedio
Entre los vivos y los muertos.






















Canción Alquímica




El sol ha girado
Sobre sí mismo

No ha sido por casualidad
Hemos aguardado
A que la piedra cociera
Hemos aguardado
A beber su caldo

Hemos tenido la paciencia
De ver el pensamiento crujir
En el aceite del miedo
En el aceite de la noche
En el aceite de las interrogaciones
Que llenaban de sudor
El lecho

En el tiempo
En el que la ausencia
Se hacía insoportable
Y el deseo nos confundía

Nos levantamos
De entre los difuntos.















Canción De Los Perdidos




Los muertos
Hablan desde sus tumbas
Mientras nuestras calaveras
Se tuestan
Al sol

Al sol que quema
Los sexos malditos
Y las angustias malditas

Que calienta
Al hombre que come pan
Al hombre que bebe vino
Al hombre que ríe y orina
Que orina
Una catedral
Y un palacio
Y reza y pide
Un tesoro.




















Canción Del Pequeño Atila




He cabalgado asnos
Bajo palacios
He aniquilado toda esperanza
Bajo las pezuñas
De mi montura

Deseo caer contigo
Bajo la lluvia.























Canción Trágica




Brillaba
Como un excremento dorado
La muerte
En el corazón

La tarde
Se burlaba encendiendo
Su coro de estrellas
Y tú caías

Viste como el amor te despreciaba
Perdido
Ya no brillas más

La noche caía también
Así todo cumplía su función
En el grito de tu corazón
En la habitación oscura
De la inmensidad.



















Canción Del Rayo




La noche
Agita la fortuna

Bate un tambor
Que anuncia
La angustia

Pero no es esto
Lo que preocupa

Es el límite
De las fuerzas
Y el objeto
De los deseos

Pues la angustia
No es más
Que otra forma
De deseo

Lo que nombro
Es el peor enemigo:

La falta de rayo.














Canción Del Caminante Celeste




La puesta del sol
Cae el miedo
Cae la angustia
Cae la vergüenza

¿Vergüenza de qué?

Vergüenza del miedo
Vergüenza de la angustia
Vergüenza de la vergüenza

El pensamiento decidido
A perder.






























Escena Trágica




Trompetas
Caída de estrellas
Caída de mundos
Caída de hombres
En pos de culpables

Soles de muerte
Muerte de soles
Soles que son muerte
Y son infinito
Son espadas
Y son derrotas

Las montañas
Caída de montañas

Silencio
(Escenificación
de la tragedia)

Tumbas abiertas

(Puesta en cuestión)

Trompetas

Puedo mentir
Pero dormiría
Olvidado
En la lluvia.







Canción Del Lenguaje Mudo




He tragado una tierra
Sin vida
Una materia sin estremecimiento

Un desierto
Un lenguaje único
De huesos sin hueso
Ni alma

Que habla
Que llama
Y que aúlla

No puedo decir
Que ocurriera en sueños
Yo babeaba
Y mi alma se agotaba
Miraba al sol
Y perdía la huella.



















Canción Del Dios Que Ríe




Reídos por un dios
Que ríe en su fracaso
De nosotros
O bien
Ríe simplemente

Lloramos porque estamos tristes
Ante la ausencia
De un conocimiento absoluto

Esa misma carencia en nosotros
Es el límite
Y la ruina de dios

Tan solitario
Como nosotros mismos.






















Canción Del Truco Celeste




Los muertos
Muertos están
¿O no será un truco celeste?
¿Una cuestión innominable?

Los muertos
Caen del pensamiento
El pensamiento encerrado
En una tumba
Fría
Como el conocimiento ilimitado

El truco celeste
La palabra primordial
¿A quien pertenece la idea?

Eterna herencia
De una carencia que nos hurta
Lo más profundo.



















Canción Para Las Momias




¡A reír bellas muchachas
Los lugares de muerte
Suenan a fanfarria¡

Un cielo duro hunde su cabeza
En lo profundo
De esta noche
Y la noche se condena en nosotros

Nada avanza
Nada se mueve


Que pequeño es el corazón momificado

Una mano blanca
Un cuerpo desnudo
Una dama blanca
Como de nieve
Sin sonrisa, sin tragedia
Lejana
Un tigre, un alma terrible

El cielo duro es el ruido
De lo que se aleja
Sin haber sido perseguido
Lo suficiente

Solo una piedra nos saluda
Cuando saltamos sobre el desierto.








Canción Del Ser Solar




El Hombre es un ser solar
El Hombre es un ser de carne
Y de eso otro
Para lo que aún
No ha encontrado nombre:
Su dependencia

El Hombre es un ser que busca
Lo que nunca va a encontrar
El Hombre es un ser de hueso
El Hombre es un ser de rabia y caos

Dios de la carne
Y la carne de Dios
Solar y ebrio

El Hombre es un ser que canta
Su miseria y eso otro
Que aún no ha encontrado
Aullando en una noche desierta
De ángel y rabia

El Hombre es un ser que piensa
En campos de guerra
Batallas solares

El Hombre es un ser que crea
Cuanto toca

El Hombre es un ser
De muerte y creación.







Canción De Funeral




Los hombres cantan:

Lo mejor de todo es estar muerto
Muerto ya no existe el pensamiento
Sin pensamiento no importa el conocimiento
Sin conocimiento ya no existe la conciencia
Sin la conciencia no importa el uno mismo

Tal es la inaprehensibilidad
De la muerte

La vida es una ceremonia
La vida es un funeral.

EL RAYO (GUIÓN PARA CORTO EN BARCO NOCTURNO) POR CARLOS MARCO



El Rayo (Guión para corto en barco nocturno)





I

Noche cerrada en alta mar. Las olas. La luna llena que va inundando la imagen con su blancura. Se escucha una voz en off:

"Este mundo se nos da como un enigma a resolver. Toda mi vida, mis actos y mis pensamientos -los momentos extraños y desordenados- los
he dedicado a resolver el enigma..."

Una luz muy blanca inunda los rostros de Z e Y, como si estas imágenes pertenecieran a un pasado remoto, quizás inexistente. Aparecen muy felices, bebiendo y disfrutando.
Aparece Y, lanzando pétalos de flores por la borda. Mientras esto ocurre se escucha el resto del mensaje en off:

"...A veces creí acercarme lo suficiente, pero entonces todo se embutía en una penumbra ardiente -algo privado de sentido- . Un vicio absurdo: La fuerza de voluntad entregada a hacerlo todo mal. El error del que es presa el hombre me parecía trivial, solo algo que molesta e irrita... Para mí solo quedaba el tiempo solapado. Una pesadilla era mi verdad.






II

Z aparece en el camastro de su cabina, envuelto en una semioscuridad. Solo su rostro se ve brutalmente iluminado, parece dormido o muerto.






III

Un largo pasillo, enorme. Z camina por él. El pasillo se comunica con otros, parece interminable. Después: puertas cerradas, recodos, escaleras que suben y que bajan y otra vez el interminable pasillo.
Al fondo, una nueva puerta cerrada, no hay más salidas. Pocas opciones: la puerta cerrada o el pasillo otra vez. Empuja la puerta, la golpea. Al final cede y entra.






IV

Z cae de bruces en una habitación, que parece un desvencijado gimnasio. Hay un grupo de personas corpulentas (Los Hombres de Azul) formando un círculo en esa habitación; al oír el alboroto se giran hacia Z y lo sujetan y zarandean mientras gritan. Le llevan en volandas hacia otra puerta y empujándola le arrojan al interior de otra habitación donde se encuentra X.
X está sentado en una silla de ruedas y le acompaña una bella e indolente rubia, que permanece de pie junto a él sujetando una bandeja. X habla con severidad, muy seguro de su conocimiento. Invita con un gesto a Z ha acercarse a él:

X- (En voz baja e imitando a los trágicos) ¡Nadie ha de seguirte aquí a escondidas! Tu mismo pie ha borrado el camino detrás de ti, y sobre él está escrito: imposibilidad.

Z- (No habiendo entendido nada) ¿Qué?

X- (Sin perder la postura y en un tono no muy alto) ¿Tienes miedo?

Z- (Calla, no responde).

X- (Un poco más alto). No me gusta repetir las cosas, me cansa hablar. ¿Tienes miedo?.

Z- (Esquivando la pregunta). ¿De qué tendría tener miedo?.

X- (Hace un gesto para que Z se acerque). Me cansas, pareces una mula. (Cogiendo a Z por la cabeza le dice al oído:) Tendrías que tener miedo de lo que no comprendes. También tendrías que tener miedo de lo que empiezas a comprender.

Z- (Retrocede y trata de disimular su angustia). Entonces de que vale preocuparse.

X- (Mirando a la rubia a los ojos -ella le mira a él-). Porqué tu pensamiento te pide a gritos comprender. Ya ves, un vicio más.

Z- (Cansado ya de la situación). Entonces estoy perdido.

X- (Con un gesto de afirmación). Estás perdido.
Z- (Queriendo saber). ¿Dónde estamos?.

X- (Acurrucándose en la silla de ruedas). Ya lo he dicho antes: tu mismo pie ha borrado el camino detrás de ti.

Z- (Permaneciendo en pie). Y eso ¿de qué me vale?.

X- (Incorporándose levemente). A mi no me importa de que pueda valerte. La búsqueda de la verdad no es mi fuerte. Mas que la verdad, el miedo es mi vicio, lo que busco y deseo: el miedo que abre un vértigo, el que alcanza lo ilimitado del pensamiento. Eso es lo que me exalta. ¿Y hasta dónde te toleras tú?.

Z- (Ignorando la pregunta). ¿Entonces por qué estoy aquí?.

X- (Muy parco). Tú has hecho que así sea.

Z- (Rápidamente). ¿Qué he hecho yo?.

X- (Parco todavía). Deseas lo que tengo para ti.

Z- (Irritado). No quiero nada de ti, solo quiero marcharme a mi casa. Estoy cansado de todo esto. No te conozco.

X- (Con un gesto del índice hacia Z). Pues entonces pon toda la maquinaria a funcionar y deja de compadecerte.

Z- (Definitivamente harto). Dame lo que tengas para mí.

X- (Hace un gesto y en la bandeja que porta la chica rubia aparecen una carta y un paquete). Toma, no lo abras todavía, cuando estés sólo.

Z- (Toma lo que le entregan, pero aún queda una pregunta). El miedo, sí; pero ¿el miedo de qué?.

X- (Apareciendo por la espalda de Z). Evidentemente, el miedo de NADA.






V

Z de nuevo en el pasillo, ahora más oscuro y tenebroso. Comienza a caminar y, picándole la curiosidad se sienta en unas escaleras para abrir el paquete y la carta entregados por X. Cuando está a punto de abrirlos, aparece uno de los hombres de X que le golpea desdeñosamente en la cabeza y le quita la carta y el paquete, le señala con el dedo y le hace un gesto desaprobatorio; se los arroja con desdén y le dice: "¡Eso no se hace!". Y desaparece.
Z se levanta y sigue caminando, habiendo recogido el paquete y la carta. Al cabo de un rato y comprobando que nadie le sigue trata de abrir nuevamente lo entregado por X. Un segundo hombre aparece y le espeta: "¡Eso no se hace, todavía, tío!". Le empuja y le lleva hasta una puerta, le abandona.






VI

Z se encuentra en el exterior, oscuro y frío. Barandillas, puertas cerradas, escalinatas y la oscuridad le rodean. El viento arrebata a Z la carta, corre tras ella. Un hombre sujeto a una barandilla le grita: "Por allí va, por allí". Z corre, sube más escalinatas y llega a una plataforma rectangular donde se encuentra con una mujer que dirigiéndose hacia él le muestra la carta que ha recogido. Z coge la carta de manos de la mujer, mirándola con desconfianza. La mujer forcejea por unos segundos por la carta y le dice: "¿No me reconoces?". Mientras le abraza y trata de besarle. Z trata de zafarse de la mujer, le resulta en sumo grado desagradable, pero ella le sujeta con fuerza y le continua diciendo: "¿No me reconoces?. Yo a ti te conozco. ¿Dónde están aquellos rayos de sol? Yo a ti te conozco". Pero Z se zafa y huye por una puerta comunicante a un pasillo. La mujer le sigue (parece muy impresionada) y le grita: "¡Soy tu madre, aunque no lo creas, soy tu madre!". Z se detiene, vuelve sobre sus pasos, llega a la altura de la mujer y le dice:

Z- (Desafiante) Demuestra lo que dices.

Mujer- (Sin dejarse sorprender). Tú ya lo sabes, aunque no lo creas.
Aunque yo no dé el tipo, ni me hayas imaginado así.

Z- (Continúa desafiante). Nunca te he imaginado de ninguna manera, nunca he tenido madre.

Mujer- (Tratando de parecer cariñosa). Todos tenemos una madre, aunque ella esté perdida.

Z- (Continúa el desafío). ¿Por qué insistes? Y si tanto insistes ¿por qué no me lo demuestras?.

Mujer- (Muy seria). Te lo demostraré. (Y la mujer, abriendo la mano de espaldas, le muestra a Z algo que nosotros no vemos).

Mujer- (Continúa de espaldas). Ves, soy tu madre.






VII

La mujer mira por una ventana con gesto ausente, mientras Z permanece en pie junto a ella, que le dice:

Mujer- (Decididamente cariñosa pero sin dejar de mirar por la ventana). No estés decepcionado mi cielo, he sufrido mucho, todos hemos sufrido mucho... aunque hubo un tiempo mucho más feliz, como cuando conocí a tu padre ... el más bello ángel.






VIII

-La misma mujer veintitantos años antes, vestida con alegre conjunto dorado mira por una ventana con gesto ausente (en realidad el mismo sitio y la misma ventana -mismo plano-).
Una música va tomando cuerpo y cuando comienza a sonar una divertida melodía, por un largo pasillo se acerca, bailando graciosa y chulescamente un apuesto galán vestido impecablemente; sonríe maliciosamente y en sus espaldas asoman dos pequeñas alitas. Repara en la mujer y se dirige hacia ella:

Galán. (En francés). ¿Quieres que te lleve al cielo conmigo?.

Mujer-(girándose y sacada de su absorción). Perdón, ¿Cómo dice?.

Galán- (En español y pícaramente). Perdón señorita, no pude dejar de mirarla. Usted brilla. Usted es como un rayo de sol. Usted es como las burbujas del champán.

Mujer-(Sincera y divertida). No me haga reír, quizás una gaseosa. Y se lo digo esta noche, que estoy borracha. He bebido güisky, y el güisky siempre me pone sincera; no lo puedo evitar. El Margarita me pone audaz, el Tequila Sunrise me pone melancólica, el Destornillador me desatasca... pero el güisky me pone sincera, no te hagas líos, sincera.

Galán-(Siempre en español). Pues, quizás, el champán te ponga de otra manera. Normalmente a mí me pone cachondo.

Mujer-(Asintiendo). Normalmente a mí me pone cachonda.

El galán levanta la mano y chasquea dos dedos.






IX

Dos copas de champán sobre una mesa; la música de unos violines se oye con claridad. Los amantes recogen las copas, sonríen, brindan y beben.
Una cantante, de aspecto frágil y decadente, comienza a cantar la melodía, a su lado un pianista con un parche en un ojo. Los amantes aparecen bailando, giran y sé ríen. Todo sé va llenando de burbujas de champán.



Sé Que Llorará (para cantar con la música de Un Homme et une Femme)

Mi amor, sé que llorará
Sé que él llorará
Ríe, pero él llorará
Sé que él llorará
Lo que amaste lágrimas serán
Lágrimas serán
Como un cisne por última vez llorará

Perdido está
Mi amor perdido está
Perdido está
Lo que dijimos también se perderá
Oh, si sé que se perderá
Y nuestro corazón también morirá
Oh, si morirá
Porqué mi amor perdido está

Cuando tú comiences a llorar
¡voila! En estos ojos te perderás
Adiós, adiós, hasta más ver
En un reflejo el mundo miente
Y tú perdido estás

Lágrimas para ti y para mí
Lágrimas para ti y para mí
Para ti
Para mí.






X

Nuevamente Z y la mujer. Ella comienza a hablar:

Mujer -(Melancólica). Pues si hijo, ese era tu padre... un ángel o quizás un demonio. Pero no te hagas líos, a veces da igual.

Z -(Como resignado). ¿Qué quieres decir?.

Mujer -(Volviendo a mirar por la ventana). Que es mejor haber hecho que no haber hecho, y que es mejor no haber hecho que haber hecho.

Z -(Un tanto decepcionado). ¿Eso es todo lo que querías decirme?.

Mujer -(Con la vista puesta en la ventana). Hay muchas más cosas, no te hagas líos, aunque a veces parezca que no hay nada. Pero márchate ahora, que ya sé que tienes cosas que hacer...

La mujer está diciendo esto cuando aparece W por el pasillo, vociferando y gesticulando...






XI

W, muy nervioso, fumando sin parar y gritando a la mujer, a través del micrófono en su garganta (su diálogo será en todo momento subtitulado): "Tú has perdido la memoria, eh, ¡has perdido la memoria!. Eres una vieja burra, eh, que rebuzna con el contacto humano, eh, ¡el contacto humano!. Ya no sabes nada, eh. Vuelve a tu país a morir, eh, ¡a morir!". Agarra con fuerza la mano de Z y tira de él: "Vamos, vamos, eh, vamos, llegamos tarde, ya están todos allí, eh, ¡ya están todos allí!.
Z y W han abandonado a la mujer. Caminan con prisa por un nuevo pasillo (W tirando de Z) mientras se entabla una conversación:

W -(Haciendo un gesto de complicidad y chasqueando la lengua). Menos mal que he aparecido, eh, ¡menos mal!.

Z -(Con un gesto de desprecio). Sí, menos mal.W -(Deteniendo a Z). ¡Oye, eh, oye!. Que yo solo quiero echarte una mano, eh, ¡solo quiero echarte una mano!.

Z -(Cogiendo por el brazo a W). ¿Sí?. Pues dime de que va todo esto.

W -(Zafándose y tirando de Z). Esto va de un grupo de gente jugando, eh, ¡jugando!.

Z -(Indiferente). No me refiero a eso.

W -(Sin mirarle). Pues no sé a que te refieres, eh, no sé a que te refieres.

Z -(Volviendo a coger por el brazo a W). Si no sabes de que te estoy hablando no te necesito para nada, eh, ¡para nada!.

W -(Cambiando de semblante). Mira, cuando yo era pequeño oía la voz de mi madre en las mañanas, eh, ¡en las mañanas!. Y al despertar apretaba los puños tratando de agarrar lo que aún quedaba del sueño, eh, ¡lo que quedaba del sueño!.

Z -(Enfadado y zarandeando a W). ¿Pero que estás diciendo?. No me importa una mierda tu vida.

W -(Mirando desafiante a Z y gesticulando). ¿Sí?.. Pues haces muy mal, eh, ¡haces muy mal!. Toda la gente es importante, eh, y quien menos te lo esperas te puede dar una sorpresa, eh, ¡dar una sorpresa!.
(En este momento W enciende un pitillo y le da un par de caladas, después saca un pañuelo de su bolsillo y limpia el aparato en su garganta; mira el pañuelo, lo guarda y vuelve a dar una calada mientras continua diciendo)... Deberías aprender a escuchar, eh, y fijarte en lo que ves a tu alrededor y lo que te cuentan, eh, ¡lo que te cuentan!.

Z -(Volviendo a empujar a W). Pues entonces sigue, pero rápido, tu manera de hablar me agota.

W -(Maliciosamente y tratando de parecer severo). ¡Mi manera de hablar! eh, ¡mi manera de hablar!. Joder, joder, joder. Eres muy prepotente, eh, muy prepotente. Quizás aprendas algo, eh, ¡quizás aprendas algo!... Lo que acababa de soñar no me parecía, eh, menos verdadero que la vigilia a la que terminaba de despertar, eh, ¡terminaba de despertar!.

Z -(Un tanto interesado). Sigue

W -(Oyéndose su voz en una imagen en negro). "Date prisa vas a llegar tarde, ¡vas a llegar tarde!". Me decía mi madre, eh, ¡mi madre!...Y yo, eh, ¡yo! Le gritaba pidiendo responsabilidades, eh, ¡responsabilidades!. El sueño, eh, el sueño me había sumido en otra verdad, eh, ¡me había sumido en otra verdad!.
-Mientras W dice esto, en un flashback aparece él en su antigua cama, su madre le despierta: "Date prisa, vas a llegar tarde, ¡vas a llegar tarde!" Mientras W grita pidiendo responsabilidades: "¡Vieja burra! ¿Cómo me vas a recompensar? ¿Quién te ha dado permiso?" y cosas por el estilo.

Z -(Sacando a W de su trance). ¿Y entonces?.

W -(Mirando a Z). Entonces, eh, entonces yo ya había podido saber, eh, ¡podido saber! Que la fuerza del sueño siempre exigía una explicación, una continuación, eh, ¡una continuación!. Que el sueño cuando choca con la realidad, es quien prevalece, eh, ¡quien prevalece!. Y es de la realidad de quien se tiende a dudar ¡es de la realidad de quien se tiende a dudar!.






XII

Z y W aparecen delante de una puerta guardada por una bella mujer tocada con un sombrero vaquero. Hace ruido golpeando la pared con un hierro. W se adelanta y dice:

W -(Dando un paso). Aquí es, eh, aquí es.

Vaquera -(Consintiendo y en voz alta). Tú puedes pasar (Y acercándose a W, en voz baja)... Pero ¿Quién es este? ¿De qué va?.

W -(Con un gesto de complicidad). ¿Tú quien crees que es, eh, quien crees que es?.

Vaquera -(Mirando por un instante a Z). Es posible. (Acercándose a Z le dice). ¿Qué es aquello que algunos no tienen y les hace fuertes?.

Z -(Estático y sin perder la mirada de la Vaquera). ¿Qué es? Yo no lo sé.

Vaquera -(Se pega a Z. Le olisquea como un animal). Tú todavía lo tienes... y eso te hace débil.

W -(Interrumpiendo la escena). Vamos, eh, vamos, déjalo pasar, eh, déjalo pasar. ¿No ves que lo desea, eh, no ves que lo desea?.

Vaquera -(Al oído de Z). ¿Lo deseas?.

Z -(Dudando). No lo sé.


Z y W bajan por unas escalinatas. Al fondo se puede ver un grupo de gente vociferando. Están entregados por completo a un extraño juego: lanzan unos dados que carecen de puntos; el que pierde es insultado y vejado por el resto de participantes. Todos pierden, todos son insultados; pero aún así se lanzan al absurdo juego como si fuera lo único en sus vidas. W y Z se han integrado en el juego, el primero lanza los dados, pierde y es insultado. Llega el turno de Z . "¡Eh, tú, lanza los dados, prueba tu suerte!". Le gritan. Z lanza los dados y al golpear el suelo se puede ver en ellos unos puntos. Murmullo general, sorpresa, callan no comprenden; los dados en el suelo. Solo uno de ellos se levanta. "Eh, tú, vete de aquí. Aquí no tienes nada que hacer. ¡Aquí no tienes NADA que hacer!".
Z se marcha. Todos le siguen con la mirada, como si desearan no haberle conocido jamás, como si estuviera maldito. Z alcanza una puerta, después otro pasillo, otras escaleras.

El grupo sigue jugando y gritando. Uno se levanta, va hacia la cámara, grita: "No deberías acercarte a la gente, tienes una idea muy equivocada de todo esto".






XIII

Z en su camarote: sentado en el catre, fuma un pitillo, semidesnudo y cabizbajo. Parece recién salido de un sueño. Le cuesta reaccionar. A su lado, sobre el camastro, están el paquete y la carta, pero aún no ha reparado en ellos. Gira la cabeza hacia ellos y repara en su presencia. Toma la caja; nervioso rompe el paquete y abre la caja de cartón: ¡vacía! ; la arroja fuera de sí y coge furioso la carta, solo encuentra un extraño dibujo: un perro encadenado a un sol.
X en un primer plano: rompe en pedacitos un papel y los va tragando a la vez que frota su garganta.
"Basta ya de esto" Grita Z y aplasta el dibujo entre sus manos. Siente un agudo dolor y sus manos comienzan a sangrar.
Y , su amante, llega al camarote, cierra tras ella la puerta "¿Has dormido bien?". Le dice. Aún no ha reparado que Z está sangrando abundantemente y sigue desvistiéndose. Cuando se da cuenta se siente confusa y horrorizada.
Z se levanta y empuja a Y, la mira por unos instantes y la ve vieja y horrible y dice:

Z -(Su mente le comienza a jugar malas pasadas). ¡Eres horrible!.

Y -(Apareciendo ante nosotros bella y joven, pero sorprendida y asustada). ¿Pero que estás diciendo? Estás herido, déjame ayudarte.

Z -(Viéndola otra vez horrible). Tú nunca has querido ayudarme.

Y -(Aún más sorprendida, pero tratando de recuperar la compostura). Siempre he intentado hacerlo lo mejor posible. No puedes echarme en nada en cara. No eres mejor que yo... pero al menos yo te quiero.

Z no quiere seguir discutiendo y se mete en el lavabo. A solas lava sus manos con fruición (aún le duele más) y cuando desaparece la sangre aparece en una de sus manos tatuado el signo del perro encadenado al sol. Ya no le duele la mano; se la lleva a la cara, parece que va a llorar, pero no lo hace. El lavabo lleno de sangre y agua, oculta algo más. Z venda su mano. Sale del lavabo, atrás queda Y asustada y en silencio.






XIV

Z busca respuestas por los pasillos. Vuelve al lugar donde se encontrara con X pero no encuentra a nadie; vuelve al lugar del extraño juego y ni un alma.
Llega hasta un lugar que le es desconocido: un viejo y lujoso restaurante. Cansado y angustiado se ha dejado guiar por una débil música; encuentra un pequeño radiocassette, de donde sale la música, sobre una mesa y se sienta al lado. Se sienta mirando su mano vendada; la destapa y contempla el tatuaje. La música en el radiocassette cesa y comienza a sonar una grabación con una voz que a Z le resulta muy conocida; la suya:

"Introducido en este mundo nuevo en el que nadie pudo seguirme, me fastidiaba el trato con la gente y sentía un deseo invencible de desligarme de mis relaciones. He aquí que un buen día me encontré terriblemente solo. Desde el primer momento noté una extraordinaria expansión de mis más íntimos sentidos, una gran fortaleza de espíritu que luchaba por manifestarse. Me sentí lleno de una energía sin límite, y el orgullo me sugirió la loca idea de intentar hacer milagros".

De repente una aparición apaga la grabación de un manotazo "De intentar hacer milagros" sentencia, repitiendo las últimas palabras de la cinta. Z reacciona, alza la vista y dice:

Z -(Descubriendo a alguien que es igual que él, quizá su doble). ¿Quién?...

Doble -(Ordenando). Calla.

Z -(Sin salir de su sorpresa). ¿Pero quien?.

Doble -(Sin ninguna emoción). No te sorprendas. Aquí estás tú sólo. Tu sola voz y tu sola suerte. Lo que acabas de escuchar es el comienzo de tu propia historia.

Z -(Reaccionando). Yo escribo mi propia historia y voy donde quiero.

Doble -(Continua igual). Si, tienes razón. Pero ya lo hiciste, bueno ya lo hicimos.
Z -(Intrigado). ¿Qué hice?.

Doble -(Bajando la cabeza y abriendo los brazos en cruz). Elegimos vivir como queríamos y ya sabes que con el tiempo, la realidad del mundo, de la tierra, se descompone como un rayo de sol en un prisma.

Z -(Sin dejar de escuchar). ¿Qué quieres decir?.

Doble -(Sonriendo y mirando intrigantemente se frota la barbilla). Quiero decir que descubrimos cosas que nos impidieron ver nada más o al menos nos las hicieron ver de una manera extraña, diferente... Nuestros vicios se hicieron más fuertes cuando estuvimos solos.

Z -(Queriendo saber más). Eres muy enigmático.

W -(Enciende un pitillo, da una calada). ¿Qué quieres? Tú te volviste enigmático. Sé tanto como tú puedas saber ¿Qué te puedo decir? Sigue escuchando si quieres.

El doble adelanta un buen trozo de cinta y en un momento dado la hace funcionar otra vez; se escucha: "¡La caída se ha consumado! Siento pesar sobre mí la hostilidad de las potencias, la mano del invisible se ha levantado y un alud de golpes aturde mi cabeza".
Z hace parar la grabación, no quiere escuchar más. Levanta la cabeza, busca; la aparición no está. Rebobina la cinta, quiere escuchar. Pero al ponerla en marcha no se escucha nada. Se levanta y se va, cuando sale por la puerta suena la misma melodía del principio.






XV

Z de regreso en el camarote. Y le aguarda, se levante y va hacia él. Z no puede mirarla. La ama pero le mataría verla horrible, así que trata de zafarse y se cubre los ojos con las manos. Y se acerca y le abraza. Z descubre su rostro pero sus ojos permanecen cerrados. Y limpia su rostro con una toalla. Z le muestra la mano tatuada y ella la besa, le besa las manos; le besa la cara; le quita la camisa; le besa el pecho ... ella se quita la camisa.
Y reclinada sobre Z, alza la cabeza; jadea; mira a la cámara; sus ojos están llorosos y el rímel corrido. Z bajo ella, no se mueve, no dice nada; solo los ojos abiertos.
Y vuelve a levantar la cabeza (ahora no se ve a Z). Se ríe, jadeante y enojada y dice: "Duerme mi bien, duerme. El que no duerme no puede vivir, pero ten cuidado y no duermas demasiado, no sea que no puedas despertar". Después vuelve a bajar la cabeza.
Z permanece callado con los ojos muy abiertos, los brazos levantados y las palmas de las manos abiertas, limpias de tatuajes.
Y vuelve a levantar la cabeza y mirando a la cámara canturrea con los ojos cerrados: "El sol se ríe, el sol se ríe. Adiós, adiós, no llores más. El mundo partía y todo moría. Adiós, adiós, no llores más; un ángel te llevará. Adiós, adiós, no llores más". Silencio, una pausa. Los ojos cerrados ... se abren, gesto serio: "Adiós, adiós ... no llores más".






XVI

En el camarote Y yace tendida en el suelo, parece muerta. Z erguido, inmóvil. La mano sangrando otra vez. Se agacha, acaricia a su mujer. Se marcha, huye.
La mano le quema, le abrasa, le duele; busca y se topa con un lavabo; lava sus manos y aparece un nuevo tatuaje: el perro se come al sol.






XVII

Z vaga por los pasillos. Cansado y hundido, como si llevara una eternidad errando por los corredores, como en una maldición. Habla solo, gesticula y cualquier pequeña cosa que encuentra le llama la atención, parece que definitivamente ha perdido la razón.
Escucha una música y como si comenzara a salir de su letargo, empieza a seguirla. La música le guía hasta una pesada puerta tras la cual ésta suena con mucha más fuerza. Z abre la puerta con mucha dificultad. Tras ella encuentra una fiesta en su momento más álgido. Las caras se agolpan contra Z. Todo parece divertido, la gente ríe a carcajadas y hacen chistes, pero a Z le parece terrible. Avanza entre la gente y los insultos, hasta que de entre la marabunta de rostros descubre uno familiar: el rostro de Y, quien ríe y parece joven y radiante como siempre, acompañada de un apuesto amante. Z llega a su altura, Y no le reconoce y se burla de él y desprecia. El apuesto amante que acompaña a Y se burla de él: "Piltrafilla ¡Abrete, desaparece!". Ordena, y le golpea. Z cae al suelo. Unos cuantos borrachos más se unen y le golpean salvajemente. Se burlan todos de él y le escupen y se marchan contentos.
Z completamente sólo se arrastra hasta un rincón y se acurruca allí. Mira su mano con el tatuaje: el perro aparece muerto.






XVIII

Z muy tieso en una silla. La misma gente le rodea, sonríen y beben; hablan entre ellos y algunos bailan mientras escuchan una alegre canción.
Una bella e indolente rubia se le acerca le coge la cara y le dice: "¡No le molestéis, que siga la música, seguid bebiendo y comiendo!. ¡El no lo sabe, que nadie se lo diga!".
Después de dicho esto solo se ve una mesa. Sobre ella los restos del festín junto a una caja, antes vacía y que ahora contiene un corazón.








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